12 2 / 2012

Blackbird

Si pudiera poner a sonar un acetato con el rasgado usual, sonarian los Beatles a volumen monumental. Alzaria dos plegarias para que no dejara de tocar la musica deliciosica… Calmante, tranquilizante… Como olvidarse de todo para acordarse de unos cuantos (minutos.atras-minutos.quizas).

26 12 / 2011

La linea azul.

Yo crei que el reloj era mio. Lo puse en hora al caer la noche y luego fui a dormir. El descontinuo tictac me llevo a un suenno profundo… Los arboles se movian, el suelo se movia, y el tictac marcaba el paso de las nubes. Una delgada linea azul recorria el cielo marcando un pentagrama monocromatico de soles… Tictac, hora de despertar.

21 8 / 2011

Tengo un plan.

Abri los ojos, abrilos bien grandes. Tus pestañas me golpean despacito la punta de la nariz, creo que me sonrojé y se me abrió el apetito (por.vos). Me levanto para escribirte un poema, pintarte un dibujo, esculpirte un pajarito y tirarlo por la ventana a volar. 

Abrí los brazos-viajes, sacá.el.equipaje, tengo un plan, te.lo.quiero.susurrar.

Alistá el pasaporte, yo sé que no le tenes miedo a las alturas (y.yo.no.te.tengo.miedo.a.vos).

17 8 / 2011

En vez de corazon, higado.

Un miembro poco articulado, experimental, atormentado, atrofiado así por la aorta, como medio perdido y desacomodado. Un poco feo y desastroso. Desarmado, invalido, medio inútil, con parqueo especial.

“Y ahora, tenes en vez de corazón, … higado”

Una pequena sentencia de corte romanica, poco trascendental, como una libra de carne shakesperiana. Una pequena conmocion psicoemocional con forma curveada e inmensamente absurda. Si me lo decis me lo creo, por que tenes una ley universal-cuasi-absoluta.

“Y ahora, en vez de corazon… que?”

Sona el despertador, el coro con el celular. Son las 6 de la mannana. Es hora de comenzar de nuevo, y hacerlo bien.

“En vez de corazon, columna vertebral.”

06 7 / 2011

Chronicas Almorzativas

03 7 / 2011

Binomio accidental

El cuaderno abierto, doscientas rayas horizontales en total, una por cada día del año que llueve en el Valle Central. Es cierto que podes sumar en letras? No se. Lo voy a intentar, que mas dá.

Afuera el calor enciende los insectos hacía la estratosfera, a lo lejos el zumbido de una avioneta azul, las helices batallando contra el aire, cada mini emoción es una historia potencial. Poner el gráfito en la hoja es un riesgo accidental, tirar un par de teclas a lo loco, buscando rimas y sonidos. Sea como sea, escribir es un binomio accidental.

La instrucción es clara y precisa, soltá, dejalo ir. Sacalo todo y convertilo en algo hermoso. Defendete contra los movimientos viciados de la vida real, definilo poco a poco como una escultura de macramé. Dejá que tus historias se sequen al sol, mientras das un paseo en bicicleta, o cualquier otra excusa terapeutica, yo que sé.

20 6 / 2011

48 meses.

(basado en hechos reales, algún momento en la década de los 2000’s. para MB)

(algún tiempo atras)

Temprano en la mañana te sentaste a mi lado un martes. Tenías un vestido café con diminutos (absolutos) puntos rosados. Al verte pensé que eras la mujer mas bella que había visto, por un microsegundo abrí la boca a tal nivel en admiración que un enjambre de mariposas se metieron por mi boca y se me atragantaron en el estomago. Con tus ojillos saltones oscuros y tus pomulos sonrientes me dijiste -hola-. 

Nunca entendí, niquise entender, como entre latas de cerveza, ceniceros repletos, en medio de películas a medio ver, te quedabas dormida en mis brazos (irracionalmente perfecta). Me fui enamorando de vos a pocotones, atrapada en tus mini encantos. Te di todas las flores de todos los colores, te las ponías en el pelo y las guardabas en el balcón. Me sentaba horas a ver tus pecas (las de la espalda, las de la cara), fotografiando las que parecián pajaros (volando). Te di cartas, música, besos, todo en el vil intento que te enamorarás de mi, como yo de vos. Te regale a Benedetti y aún asi no lo logre.

Te montaste en un avión, desapareciendo 6 meses, y ahí aprendí que cuando te vas siempre volves. Bajando se ese avión me volví a enamorar de vos, entre cafés en la avenida, entre aguaceros, entre deseos escondidos (gigantes), en medio del peligro de estar con vos, en medio de las burbujas de jabón, inventé la ingeniería de castillos de aire. Como una loba me atrapaste para volverme a enamorar de vos. Aun así el día llegó, tu avión te esperaba. Yo te bese, lloré un poco y fui a dormir.

Mi corazon se convirtio en una bolita de hule, llovio esos meses como si fuera el fin del mundo. Te suplanté con un falso amor nuevo para soportar tu ausencia. El día que volviste invente mil excusas para verte en medio de la tormenta. 

Volvi a vos, te conte cuentos para dormir, te convertí en la princesa heroína, ganaste todas las batallas conmigo, y aun así yo no ganaba la máxima con vos.

Una noche mientras dormias, 48 meses fueron suficientes. No podía seguir enamorandome de vos (una y otra vez), me levante y salí de tu apartamento verde, lista ojalá. Talvez nunca me lo vas a perdonar, talvez nunca te diste cuenta.

Yo quiero pensar, que me vas a extrañar y siempre vas a acordarte del día que te regale a Benedetti… y viceversa.

18 6 / 2011

Competir es casi ganar.

La competencia inicio a las dos (treinta).

Subir un escalón, limpiar la huella. Subir un escalón, juntar las hendiduras de los zapatos, avanzar a la derecha una mano arriba. Bailar la canción, acumular el deseo de ganar y correr rápido hacia el centro.

Dos sillas, una frente a la otra, formando un cielo raso al piso. Caminar en espiral, atravesar el umbral de la puerta y atrofiarse con la luz del fluorescente. Saltarse los cuadritos, volver a la cocina, tres pasos a la izquierda. Correr a la rayuela que pintaste con tiza amarilla frente a tu casa, despedazar el cuaderno de notas de la escuela, aumenta el ritmo cardíaco. Las gotas de sudor marcando camino en el pecho de tu camisa, no le tengas miedo, dejalo atravesarte las telas delgadas del pantalón también.

A ver, ya estas tan cerca. El trofeo te espera. Velo, es brillante con una esquina despintada, casi casi le veo el plástico negro, que importa, aquí gana el que gana, y pierde el que pestañea. 

17 6 / 2011

Erótico.

Disculpame, quiero montarme en tu globo aeroestatico

ver el mundo caleidoscopico, saborear en un intento diabolico

los aires metaforicos, un tanto estratosféricos.

Hacer recorridos eclécticos, de tus partes animórficas

en medio un ataque eléctrico, calzando tu sexo automático

flotando en el cielo atípico.

Voy a entrar en tu centro épico, trazando un dibujo críptico

y en nuestro mundo lúdico, comandare mi nave poética

hacia tu sentido mas erótico.

16 6 / 2011

Dos tazas de café.

Sentada frente a la ventana, viendo llover, al borde de la escalera escuchando el click-clack del agua en el vidrio. Se acuerda con ojos de pez gélido en los días que ella estaba ahi. Ella sonreía, le pasaba dos yemas de los dedos por su cuello y le decía: ¨nunca es tarde, hay mas tiempo que vida¨.

Una sonrisa a medio lado, dos pecas en los pómulos, los ojillos cafés hundidos y las ganas de besarla. Siempre la misma rutina, la misma conversación y el mismo deseo antiestético de adelantar los relojes. Nada pasaba, nada particular también.

Dos veces se enamoró, dos veces mató al amor. Dos veces recogió entre zapatos volteados en el piso del closet los pedazos de corazón, que chorreaban desde alguna chaqueta. Todo olía y sabía a ella, todo un polvorín de sus pedazos. Para amar se ocupan dos, o al menos guardar el corazón de una gigante en un vaso, e ir sacando a poquitos lo que se necesite.

¨A ver, tomaté ese café¨. Habían dos tazas en la mesa, pero solo una mujer. ¨A ver, tomátelo, tengo que cerrar¨.

La misma rutina de siempre, ver llover, pedir dos tazas de café. Abrir un libro, una revista y pretender no extrañar lo que nunca has de tener.

16 6 / 2011

Aveces si, solo aveces.

Vos sabes, los miércoles llueve al revés en San José. Yo me paro de manos a tragarme las gotas de agua que me caen desde las puntas de los zapatos. Esas noches de miércoles que llueve azul hay eclipse de luna vacía, hay neblina lechosa y gritos olímpicos a lo lejos. Me da hambre, me como dos suspiros elevados y humedecidos tuyos para darme por satisfecha.

Aveces me fumo un cigarro al amanecer deseando estar en un puerto carioca, viendo llover sonnando con tener dos flores blancas en mi balcón, que las moje la lluviecita fría, que echen piecitos y salgan a correr.

Aveces y aveces no, me dan ganas de volverme loca, y salir corriendo zangoloteando los brazos gritando… “que si! que si!”